El cierre de enero llega con definiciones clave para contribuyentes, empleadores y profesionales, en un contexto marcado por la actualización de parámetros fiscales, el fortalecimiento del control sobre operaciones digitales y la adecuación de haberes previsionales. A continuación, un repaso por las cuatro novedades más relevantes que impactan de lleno en el bolsillo y en la planificación fiscal del primer semestre del año.
1. Monotributo: cuánto cobra el contador por la recategorización de febrero 2026
Con la recategorización semestral del Monotributo a la vuelta de la esquina, una de las principales inquietudes de los contribuyentes pasa por los honorarios profesionales. Los Consejos Profesionales de Ciencias Económicas de todo el país difundieron sus tablas orientativas para febrero de 2026, que si bien no son obligatorias, funcionan como referencia del mercado.
Los valores muestran una amplia dispersión según jurisdicción y complejidad del trámite. En CABA, los honorarios sugeridos oscilan entre $75.420 y $125.700, mientras que en la provincia de Buenos Aires rondan los $63.200. En otras provincias, como Córdoba o Mendoza, los montos superan los $100.000, y en distritos patagónicos o del norte argentino, los esquemas incluyen abonos mensuales o escalas por categoría.
El consenso entre los profesionales es claro: la recategorización 2026, con nuevas tablas y controles más exhaustivos, requiere un análisis técnico más fino, lo que explica la actualización de honorarios.
2. “ARCA no se entera”, cada vez más lejos: control global sobre billeteras y cobros del exterior
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) avanza en la integración de un sistema internacional de intercambio de información fiscal, junto con Estados Unidos, Europa y la OCDE. El objetivo: transparentar billeteras virtuales, apps de cobro internacional y operaciones con criptomonedas.
Con la RG 5804/2025, ARCA dejó de enfocarse solo en operaciones aisladas y pasó a un modelo de perfil fiscal integral, que contempla saldos, movimientos históricos y trazabilidad de los contribuyentes. Este esquema se articula con el Formulario 1099-DA del IRS, el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF) de la OCDE y la Directiva DAC8 de la Unión Europea.
El mensaje es contundente: cobrar en dólares o cripto ya no es invisible. Plataformas como PayPal, Payoneer o billeteras europeas comienzan a reportar información estandarizada, reduciendo drásticamente las zonas grises que muchos freelancers y emprendedores digitales creían seguras.
3. Ganancias sobre sueldos: nuevos montos y escalas para 2026
Conocido el IPC de diciembre 2025, ARCA publicó las nuevas tablas de deducciones personales y escalas del impuesto a las Ganancias aplicables al período enero–junio 2026. La actualización responde a un coeficiente acumulado del 14,28%, derivado de la inflación del segundo semestre del año pasado.
Entre los valores más relevantes:
Mínimo no imponible anual: $5.151.802,50
Deducción especial (empleados en relación de dependencia): $18.031.308,76
Deducción especial incrementada (nuevos profesionales/emprendedores): $20.607.210,01
Las escalas del artículo 94 también fueron ajustadas, impactando directamente en la retención mensual de sueldos. Para empleadores y áreas de liquidación, el desafío estará en recalcular correctamente las retenciones acumuladas, evitando desfasajes que luego obliguen a ajustes en liquidaciones finales o anuales.
4. Jubilaciones y pensiones: nuevos montos a partir de febrero 2026
Finalmente, la ANSES, mediante la Resolución 21/2026, fijó los valores actualizados de las prestaciones previsionales que regirán desde febrero:
Haber mínimo: $359.254,35
Haber máximo: $2.417.441,63
Prestación Básica Universal (PBU): $164.342,47
PUAM: $287.403,48
También se actualizaron las bases imponibles de la seguridad social, con un mínimo de $120.996,78 y un máximo de $3.932.339,08, parámetros clave tanto para aportes como para el cálculo futuro de los beneficios.
Un cierre de enero con impacto transversal
Las novedades de este 27 de enero de 2026 confirman una tendencia clara: más control fiscal, parámetros actualizados por inflación y mayor profesionalización de los procesos tributarios y previsionales. Tanto contribuyentes como empresas y profesionales deberán ajustar su planificación para transitar un año donde la información, la trazabilidad y el cumplimiento serán protagonistas indiscutidos.