Cómo ser más eficientes haciendo home office con niños en casa

La pandemia mundial de COVID-19 afectó la forma en que vivimos y trabajamos. Antes de la irrupción del COVID-19, eran muy pocas las empresas que tenían incorporado el teletrabajo. Hoy es la mejor alternativa.

Tanto adultos como niños se vieron afectados por el temor y la ansiedad con respecto a esta enfermedad. Los padres están experimentando un cambio repentino en sus vidas y rutinas, mientras tratan de equilibrar a los niños que están en casa a tiempo completo con el trabajo, las tareas domésticas y las preocupaciones de salud, las preocupaciones financieras y el cuidado de los miembros vulnerables de la familia. Mientras tanto, los niños, niñas y adolescentes no están exentos a esta situación y pueden ser vulnerables a sentimientos de ansiedad, estrés y tristeza.

Las medidas es aislamiento han impactado en la salud mental, lo que dificulta una toma de decisiones adecuada y seguir llevando adelante nuestras vidas como lo veníamos haciendo.

Para muchos, el home office es un gran desafío. Por eso, los especialistas aseguran que para adaptarse de la mejor manera es aconsejable hacer una lista de actividades del día, organizar la rutina y ambiente de trabajo, reservar horas para trabajar y otras para jugar, y distraer a los niños con actividades o estudios que puedan hacer solos.

En lo posible, es ideal armar un espacio propio laboral con lo que uno necesita y en paralelo uno de estudio para los chicos, tener agendas a mano y pegar calendarios en la heladera con los horarios de clase cada semana, y si se puede, en base a la rutina del niño, armar nuestro horario de teletrabajo. 

Para trabajar desde casa debemos respetar horarios y días de la semana, no debemos permanecer conectados de lunes a lunes, ni estar respondiendo mensajes de la oficina a las diez de la noche. Para hacerlo eficazmente, debemos organizarnos y no dejar que el paso del tiempo en cuarentena nos lleve a trabajar sin parar en forma desordenada. La salud mental de niños, adolescentes y adultos es un factor fundamental a tener en cuenta en este período. 

Este es un momento para reinventarse, la estructura familiar debe cambiar para poder adaptarse a los nuevos horarios y ritmos de cada integrante de la familia. La programación es vital, pero cuando se trata de establecer horarios, es fundamental no intentar imitar un día normal en la oficina.

En cuanto a los adolescentes, para hacer que esta situación sea lo más sostenible posible, lo mejor es comunicarse con ellos, establecer expectativas realistas y aceptar que es inevitable que pasen más tiempo frente a la pantalla ayudará a aliviar un poco la carga. 

Crear un plan diario para toda la familia que incluya horarios de trabajo y escuela, y hacerlo fácilmente visible para todos, les permite saber lo que pueden esperar en este nuevo entorno donde todo se siente un poco diferente. 

A la hora de organizar una nueva rutina en este contexto, será muy importante tener en cuenta los distintos valores personales y familiares, para que ninguno de ellos quede afuera a la hora de organizar las actividades y tareas diarias y semanales, contemplar un cierto balance ocupacional entre el tiempo de ocio, el tiempo de trabajo o estudio, y el tiempo de llevar adelante hábitos saludables. 

No es recomendable demasiada multitarea, como tratar de trabajar y supervisar la tarea al mismo tiempo, porque puede reducir la capacidad de una persona para concentrarse en una tarea específica.